Las puertas del casco antiguo tienen un problema que no tien
Las puertas del casco antiguo tienen un problema que no tienen las nuevas: cada una es distinta.
Nada de medidas estándar ni cerraduras de catálogo que encajen sin más. En los edificios de más de sesenta años cada marco tiene su holgura, cada puerta su grosor exacto, y eso complica más de lo que parece un cambio que en un piso moderno sería de media hora.
En la Avinguda Míriam Blasco, en Alacant, cerca de la Torre Sarrió, me tocó una de esas hace poco. La cerradura original, de las antiguas de embutir, llevaba décadas ahí y el dueño quería mantener el aspecto de la puerta sin renunciar a algo más seguro por dentro.
No hay dos iguales.
Le tomé medidas exactas del hueco, del grosor de la hoja y de la posición del marco, y monté una cerradura nueva que respeta el rebaje original sin dejar hueco ni holgura. Por fuera no se nota el cambio. Por dentro, todo lo demás sí.
La sustitución de cerraduras antiguas es de lo que más pido revisar cuando llega alguien nuevo a vivir a estas zonas del centro. Como cerrajero en Alicante llevo años viendo estas puertas, y cada vez tengo más claro que aquí no hay dos iguales, aunque el edificio de al lado parezca el mismo.
Fernando, de Cerrajeros Ferbe